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martes, noviembre 20, 2007

Salvando Un Post: Epitafio (Octubre del 2005)

Una de las cosas más viejas que he escrito.... Y si, hoy no hay muchas ganas de postear pero ya se verá que se puede hacer....

Saludos, che y disfruten



Desvias tu mirada
Sientes que la herida se cierra
Has perdido el antojo
De hacerte y perder tu guerra
Entonces el piso se requiebra
Y el cuchillo se resbala
A tráves de un abismo
Y te desgarra la carne, te corta la garganta

El deseo queda atrapado
Y de pronto, y de a poco, renace
Trayendo consigo el arte
De limpiar las heridas que están sangrando
En el cuerpo que quedó por ahí
Perdido en la noche, desorientado,
Buscando un sitio propicio para morir

El epitafio se borra
pero se escribe del día a la noche,
La muerte se acerca con el paso de las horas.
Será mejor que reces. No hay manera.
Sabes que se te acabaron las opciones
Todo en lo que creíste se pierde y se quiebra.
Se desvanece como la niebla en la noche.

El hilo se corta y se rehace,
Corriendo por la carretera en contramano.
La caída es inevitable,
Terminarás dentro de un ataúd claro.
Tendrás que cargarlo
A lo largo del camino
Es un precio necio y vulgar
Para venderte el perdón de tus pecados.

La noche se oculta tras el manto
Que impone el sol con su olvido
Al tiempo que sabe que
no queda más que desolación y muerte
En una tierra donde se abaten los minutos.

Esto pasó cuando me hizo creyente
Fiel de su morbosa y retorcida religión.
Cayeron el velo y el telón
O tal vez murieron con el pasado. Y su presente
Se suma a una infinita caminata
Por los confusos pasadizos de la noche eterna,
Pero al fin y al cabo se abre paso
Para empezar a segar a tantas almas en pena.

La sangre de incrédulos mortales
bañan su extinto campo de batalla.
Pero ella sonríe porque no es su primera vez,
Mientras sus cartas
(va a jugar una nueva mano)
Sobre la mesa se barajan

lunes, noviembre 05, 2007

Quisiera poder poner más excusas



Quisiera poder poner más excusas.

A lo mejor dejé pasar el tiempo sin darle la importancia que debía. O a lo mejor lo estoy sobrevalorando reflexionando sobre si le he dado o no suficiente importancia. Ahora eso importa una mierda, para ser honestos.

Si pudiese tener un arranque poético parafrasearía a Julio Cesar. Alea Iacta Est. Pero sería falso. No llevo su porte de líder, ni el peso de las decisiones ajenas encima de mis hombros. Sólo tengo una decisión para tomar.

Tal vez mañana figure en alguna crónica.

Pero, para ser honestos, me importa muy poco. La suerte esta hechada. Sí. Podría servir aunque carezca de dramatismo suficiente.

Tendría que tener un título llamativo. Algo que refleje con claridad el poco tiempo que tenemos, el pesado aire y el manto de tensión que nos envuelven.

Quisiera poder poner más excusas.

Respiro profundamente. Miro a esa persona allá a lo lejos, pero que puedo sentir tan cerca.

Tiene miedo. Sus ojos y su pose no me engañan. Ya se encuentra abatido. Este es su final.

Quisiera, desearía, rogaría. Mas no hay nada más para decir. Decisiones son decisiones. Propias o ajenas, no dejan de serlo. Inamovibles.

Sólo somos él y yo, dos lados de una misma carta. No hay nadie más. Tan parecidos, pero en suerte tan diferentes, que no nos queda más que jugarnos en reflejos dispares.

Cierro los ojos, encomendándome al azar.

Corriendo en contra del silencio, cruzo el Rubicón.

Quisiera poder poner más excusas.

A mis espaldas el rugido de multitudes despierta de su contenido letargo. Gritos desgarradores que al unísono forman una sola voz, que se leve hacia el cielo en busca de despertar iras y pasiones, nacida de mil pulmones.

Abro los ojos. El segundo acto. Él esta ahí, abatido. Con la mirada propia y ajena perdida en mil abismos a mis espaldas.

Corrí hacia el destino que nos unía. Pero con la suerte como acompañante, si es que la suerte se juega finalmente por alguno.

Hubiese querido…

Hacia mi viene la infinita gloria. Hacia mi caen los infinitos cielos.

…poder poner más excusas. Pero fue gol.






Salvando un Post: "Truco"

Esta debe ser una de las cosas más viejas que encontré por'ai. Es una poesía que escribí hace dos años en el primer taller literario en el que participé... Sean buenas personas y no me destrocen, que en esa época tenía 16 recien cumplidos....

Truco


La soledad invadía la avenida,
el silencio era cortado por la voz de cuatro hombres,
que se repartían el azar en desorden,
sentados en una mesa que miraba la desierta esquina.
Todos levantaron, en un acto, sus cartas.
Se miraron de a pares, frunciendo y haciendo muecas.
En esos gestos dicen si los favorece la suerte
o preguntan si acaso la derrota los espera.

(Dos gritos cortan la calma, que muerta desespera
por recuperar la atención que antes tenía.
Un hombre gira la cabeza y contempla
como una hoja suelta baila eterna junto a la brisa)

"Truco", canta uno.
"Retruco", refuta otro.
"Quiero vale cuatro", dice el primero,
y la atención recae en el segundo
que, pícaro y sonriente, dice "quiero".
Juegan sus cartas y la felicidad
de la calma vuelve a ser del silencio.
Pone uno el macho y el siete de espadas.
Sus amigos cómplices murmuran mientras
su rival, ansioso y apurado, tira,
solemne y magnifico, a la mesa la hembra.

(Todos se dan vuelta
y miran por el gigante ventanal,
como una muchacha pelirroja de ojos celestes
la avenida, cuesta abajo, empieza a desandar)

Se miran todos, comprendiéndose.
Son los mismos de siempre.
Cacho, testigo de toda la vida,
les sirve algo para beber.
Así los encontrará la madrugada,
jugando y tentando, ebrios, al azar.
Buscando en unas figuras vacías
la ilusión que sólo ellas les pueden dar

(Recuerdo que no hace mucho
me iba de Balcarce)

martes, octubre 16, 2007

Salvando Un Post: "I - Noche"

Tiene más años que la Unión Cívica Radical....



La lámpara incadescente
sobre mi cabeza está brillando.
Mi mente me habla sobre amores,
Mi corazón, sobre un pasado ya olvidado

La ventana está abierta
y la luna por ella hace entrar su luz.
Entra, y ella juguetea
con el recuerdo de horas buenas.

(Un desgarrador y quejumbroso llanto
ultraja esta fresca y joven noche.
Será de algún hijo bastardo
llorando sobre su pequeño coche).

Las estrellas tristes miran
sumergidas en soledad,
mientras que su rostro se dibuja
sobre el reflejo del azar

Callado y sentado pienso,
con un libro abierto en la mesa,
sobre cuales serían las palabras
para no perder contigo esta guerra.

(Las horas pasan insufribles
en su afán por el día.
¡Que Dios llene el cielo de nubes,
y que ellas cubran mi amargura!).

Exquisita belleza la de aquella rosa
que está bañada aún en rocío.
En ella se refleja el alba,
Lo hace en sus pétalos dormidos.

Y asi pasan las horas
viniendo y llendo como la brisa.
Las horas se acercan y se alejan
trayendo consigo el dolor de la vida.

miércoles, octubre 10, 2007

Salvando Un Post: "Mis Piernas Flaquean"

Improvisación libre sobre el teclado, una tarde o noche de mucho aburrimiento. Viene del ex Parkin' Spot...


Mis piernas flaquean...
... y el piso parece demasiado duro...
... y las sillas estan demasiados lejos...
... y a duras penas me mantengo en pie...
... necesito de ti...
... necesito de ella...
... tan sólo...
... un segundo...
... dentro de toda la eternidad.

Mis piernas flaquean...
... y el mundo que estaba tan cerca se aleja...
... y con el mundo se van las estrellas...
... el sol, la luna y los rios...
... pero las montañas se quedan...
... en recuerdo de mi nostalgia.

martes, septiembre 18, 2007

Salvando Un Post: "Días de Ceniza"

Esto lo escribí el año pasado, con motivo de los 30 años del golpe militar de 1976, y que hoy posteo con motivo del año de la desaparición de Jorge Julio Lopéz.

Días de Ceniza

En los días de ceniza
tu reflejo saludaba
entre las miradas escrutadoras.
Pero bajo el cielo oscuro
en mis espejos no te volví a ver.
En los días de ceniza
llovían las lágrimas de mi futuro,
y recuerdo que tu sombra
caminaba, junto a la mía.
Hoy miro el piso curtido por el paso
de opresiones,
Y mis ojos sólo ven a la fría baldosa.

Ante las manos de la infamia
y de la vergüenza,
la inocencia que conservabas perdiste.

De la ceniza a la ceniza
descubriste esa historia de diferencia
que hay entre la entrada del laberinto
y los recovocos que se acercan.

(Encuentro el asta
y en su tope flamea
la bandera de la patria
de los treinta mil ausentes)

Mártir de la historia fuiste
mientras obligados caminabamos
mirando al frente esquivando
lo que no queríamos ver.

miércoles, septiembre 12, 2007

Salvando un Post: "Hoy"

Bueno, ya con esto tiramos hasta mañana por la mañana... Espero no tener que quedarme hasta las diez de la mañana en el laburo porque mato a alguien... Esto lo escribí hace una eternidad, en uno de esos ataques de depresión que gracias a dios dejé en el pasado... xD

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Hoy muerto espero el mañana.
Tu recuerdo se hace vigente,
pero en el vacío encuentro un mejor lecho.
La herida sigue sangrando,
ahora a tráves de la cicatriz.
Mi paz es la paz de todos.
La desgracia universal es mi propia desgracia.

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viernes, septiembre 07, 2007

Salvando Un Post: Delirio

Esta poesía la escribí en el trabajo, en una servilleta de papel, para que vean que el ensayo (que me ocupó cinco servilletas extendidas y de letra ilegible) no fue nada más un ejercicio intelectual (uno de los pocos que he tenido en el año.

Bueno, esto es del 23 de enero del presente año... Espero que lo disfruten y disculpen que esto no siga el camino que debería estar siguiendo (¬¬ esto de trabajar a la tarde no me gusta ni mierda, para ser sinceros)

Hasta que las horas decidan
dejar en mi el rastro intangible
de idas y venidas, marchas y contramarchas,
podrán sucederme un millón de ilusiones,
portando los trajes de esperanzas o desgracias.
Y sentado en esta prisión implacable,
que es tiempo, soledad y arena,
puedo ver como soy tan solo un reflejo
de noches impías crecidas en una ciudad vacía,
haciendo de mis pasos un mudo eco
de silencios bajos las estrellas brillantes.
En servilletas de papel
y con el trazo difuso del sueño,
estampo mi oscura firma,
al pie de mis nefastos secretos.

sábado, septiembre 01, 2007

Salvando un Post: Ensayo sobre Como Escribir en Servilletas de Papel

La necesidad imperiosa de escribir va más allá del soporte que se utilice para hacerlo. Con una lapicera, lápiz o inclusive una lata de aerosol o pintura, una ramita o una piedra despierta en muchos el impulso de plasmar una idea en cualquier lado, indiferentemente si la idea sea una palabra, una frase, un dibujo, un esquema o unos trazos sin razón aparente de existencia.

Es por eso que en las servilletas de papel, que en el Hospital usamos para secarnos las manos, he encontrado un soporte no ideal, pero si suficiente y abundante, en donde puedo descargar el ardor que provoca en mi mano el no poder escribir; la abstinencia cuya desesperación hace que el trazo resultante sea a duras penas legibles, y que pone varias veces a prueba la resistencia del papel.

Acostumbrado a la dureza del papel de oficina, en el proceso de adaptación que tuve que hacer para escribir en las servilletas he destrozado muchas de estas.

Sucede que la servilleta de papel se comporta como una joven damisela de carácter cambiante. Hay que tratarla con suavidad para no dañarla y perderla, pero no tanto como para que no quede en ella el trazo de la tinta y, con él, la idea que quisimos plasmar.

Entonces, el trazo debe ser para el papel como una caricia no carente de erotismo, ya que debe crispar la superficie para dejar un rastro tangible de las pasiones que se despiertan en el escritor y que lo motivan a escribr. Pero, no debe ser una caricia fuerte, torpe, ya que esto dañaría el papel y, en caso de ser una servilleta, lo convierte en irrecuperable, así también la idea, ya que la pasión pocas veces puede ser medida y captada de forma cociente, como para repetir el proceso dos veces, con idénticas palabras y mismo significado. Por otro lado, sí la caricia de la lapicera es muy suave, insinuante por así decirlo, no quedará registro de nada; y la idea será solamente eso, una insinuación.

El trazo, entonces, debe ser firme, llegar hasta la esencia misma del papel, hasta el límite. Es necesario llevarlo hasta el mismísimo punto de ruptura, del inexpugnable punto de no retorno, si el escritor y sus ideas así lo requieren. De esta forma, ambos (servilleta y escritor) experimentan las sensaciones de fragilidad, dureza, amor y odio que se intercalan y funden en el entrampado del papel y en las venas del escritor.

Además de ser firme, debe ser medido. Las palabras deben de poder leerse con coherencia y claramente, ya que, por más que el soporte sea una servilleta, ellas no dejan de ser palabras, y tampoco dejan de transmitir una idea.

Un trazo medido, pausado, transmite la idea que quien escribe sabe lo que está haciendo. Hay que tener en cuenta que la fragilidad del papel no permite que se cometan errores, así que la corrección se encuentra relegada a un segundo plano cuya existencia en la práctica es casi imposible.

Es por eso que escribir en servilletas, dentro de esta pequeña prisión que esel Office de Enfermería de la Guardia, lleva en sí un encanto particular, que me mueve a utilizar este soporte “alternativo”, por decirlo de algún modo.

Radica en mí la idea, no sé si será equivocada o no, que un escritor no es sólo por lo que escribe (aquí lo podríamos categorizar de cuentista, novelista, poeta, ensayista, etcétera) sino también por lo que en que escribe. No es lo mismo una persona que dice estar a favor o aclamar por el anarquismo, sentado detrás de un escritorio, con una máquina de escribir en frente; que alguien que está con una bomba molotov en la mano, en medio de una manifestación. El primero cumple parte en una formación ideológica, y el segundo es el resultado, directo o indirecto, de esa formación.

Puede que se interprete eso como una analogía equivocada. Puede que lo sea, pero este texto trata sobre escribir en servilletas, no sobre el mecanismo de funcionamiento de las ideologías.

No menosprecio a través de esta metáfora a aquellos que se encuentran detrás de escritorios, sino que recalco la tarea formativa de la que hacen uso para dar a conocer puntos de vista o distintas formas de expresión. ¿Qué sería de muchos de nosotros de no ser por los libros que leímos y que nos marcaron, haciéndonos decidir (en mi caso) por una profesión de tan azaroso futuro?

Pero el hecho al cual me refiero con el tema del soporte de la escritura, es que este viene implícito en un marco espacio-temporal determinado, que contextualaza la palabra y a su autor a través de unas marcas que permanecen indelebles en el texto.

No pecaré de hipócrita, y les diré que escribo en servilletas de papel porque no hay un mejor soporte a mano. Si trabajará en una oficina, de seguro utilizaría hojas A4 en máquinas de escribir, o bien computadoras, y no me molestaría en buscar servilletas para garabatear o para andar escribiendo.

Para explicar el marco espacio-temporal, utilizaré un ejercicio en el que me remitiré por ejemplo.

Yo, Matías F. Lloréns, 18 años, argentino, residente en Unquillo, Córdoba, Argentina, y de profesión “camillero” en un desprestigiado hospital de Córdoba, necesito de plasmar en algún lado una idea (caso particular: una estrofa) que late desesperada dentro de mi cabeza. Miro mi reloj en el celular y descubro que aún faltan cuatro fatídicas horas para que termine mi turno. Espacialmente, me encuentro en el Office de Enfermería (una pequeña habitación que mucho tiene de infierno, en la cual no hay nada. Absolutamente nada), y de la cual no puedo alejarme ya que estoy encargado del “camillaje” (por decirlo de algún modo) de la Guardia. Un rápido vistazo y me doy cuenta que el único soporte al cual puedo darle un uso útil para mi imperiosa necesidad son unas servilletas de papel que hay encima del lavamanos.

Analicemos: ¿Por qué no utilizar el celular para escribir y guardar en un mensaje borrador lo que queremos? La respuesta sería porque el celular es incómodo en extremo y dificulta la interpretación y lectura de lo escrito, a diferencia de cualquier soporte que tenga como intrínseca base el papel.

Entonces, tomo una servilleta de papel y la despliego, saco la lapicera (debemos llevar una lapicera para hacer anotaciones sin importancia en las historias clínicas, como número de habitación, pabellón, etcétera), y escribo, con trazo cuidado, firme, mantenido; tal cual erótica caricia:

“Al menos uno de los dos

inmune a las sensaciones

camina entre colinas

sin saber lo que despierta en los hombres”

Terminado así el cuarteto, observo que he descargado en la servilleta lo que en ese momento sentía y la forma en que lo sentía.

Aparte del análisis grafológico que puede hacerse, podemos hablar de un cierto “paratexto textual”, que implica al soporte y al entorno en cual se escribe.

Analicemos el contexto en el cual se ubica mi “yo” del ejemplo.

Además de la imperiosa necesidad de escribir algo, tomar en mano el soporte del papel en formato “servilleta”, y el acto mismo de escribir, implica el uso de un sentimiento particular de desesperación, intranquilidad e inmediatez que lo obliga a escribir en ese momento en particular, con el consiguiente riesgo de no cometer errores alguno en la escritura, para no perder ni la idea ni el sentimiento por el cual está escribiendo, y algo que es tan importante como eso, el MOMENTO.

El momento en el que escribimos algo condiciona ese texto para siempre. Al igual que en el lector se despiertan diversas lecturas sobre un mismo objeto al cambiar el momento en que se analiza.

Si cambiamos el contexto y el soporte, estamos cambiando el sentido de la frase en la esencia del autor, no de las palabras.

Por ejemplo, yo ahora trabajo en una oficina de la más prestigiosa firma automotriz de la ciudad.

Ejecuto, en mi ordenador de última generación mientras escucho alguna canción en el reproductor de música del computador, el procesador de texto y escribo:

“Al menos uno de los dos

camina despacio entre colinas

inmunes a las sensaciones

que arrancas de mi corazón, mi vida”

Pero, después de analizar los versos unos segundos, selecciono todo y aprieto “suprimir”. En la pantalla en blanco, entonces escribo.

“Al menos uno de los dos

inmune a las sensaciones

camina entre colinas

sin saber lo que despierta en los hombres”

Rescribir el texto implica un acto de reflexión que en el acto de escribir en servilleta se da antes y durante el empuñado de la pluma; y que se ve imposibilitado de corrección, a diferencia del acto de escribir en máquina.

Si analizamos el contexto de la segunda situación, podemos entrever que mi “yo” se encontraba en una situación de relax y de reflexión antes de escribir, a diferencia del primer ejemplo.

Es por esto que el cuarteto de la primera situación lleva intrínseco un significado más profundo en su paratexto, que el cuarteto del segundo caso.

Podemos analizar otras cuestiones, como la inmediatez del mensaje, que en el primer caso se da en forma espontánea, ya que es necesario escribirlo porque de lo contrario se perdería, mientras que en el segundo el autor puede permitirse una lectura, reflexión y posterior corrección.

En resumen, escribir en un soporte alternativo lleva implícito en este y en el texto que se encuentra suscripto a este (en mi caso, la servilleta) lleva consigo un sentimiento de arraigo de sensaciones mucho más profunda que en otros casos.

viernes, agosto 31, 2007

Salvando un Post: Impresiones

Hace un año, aproximadamente, escribí estas lineas que siguen. No son las mejores, ni son las unicas que escribí en ese entonces, pero bueno, hoy, soy honesto, no tengo ganas de ponerme a escribir un post, el sueño me puede mucho más. Mañana sale review sobre "El Eternauta"....

Les dejo "Impresiones"

I

En la mañana,
nada más que el tiempo
detenido en la trampa de su reloj de arena.
La obsesión palpita
en el recóndio laberinto
que se agudiza en su mente.
Una lágrima que se escapa,
un suspiro que se pierde.
Tan sólo el viento
que corre a lo largo del silencio

II

La mirada escapando
de la prisión de sus ojos,
mientras la oscuridad se cierne
a pesar del aurora.
Solo espera en el medio
de la existencia universal del hombre,
por la paz y la desgracia
que temprano caerán.
No hay nada remotamente humano
perdido dentro de su esencia eterea.

III

Soledad, aún dentro de la muchedumbre.
Silencio, a pesar de la tormenta
que se desata afuera
y de tu voz que me habla.
Dos pequeñas joyas, que mi alma ansía,
busca,
pero que no encuentra.
La noche cae lentamente
dejando atrás al ocaso.

IV

Amor, odio, ira, venganza.
Sentir la furia corriendo por tus venas.
Recordar imperios nacer y morir en la misma noche
mientras la espada cae sobre la carne virgen.
Samgre es lo que corre a tráves
de la hierba, que no resiste el paso de los hombres.
Infamia y dolor. Y la luna que se baña
en el reflejo plateado de las horas.

V

En la mirada del suicida
veo el abismo que lo atrapa.
Sus ojos vidriosos
en la nada y el olvido
se pierden tranquilamente.
Un paso.
Un instante,
y el mundo dejará de ser
el bizarro reflejo de sus pesadillas

VI

Las sombras de la montaña;
único refugio
en donde corre libremente su llanto.

VII

"Adiós",
sus últimas palabras.
El silencio inocente,
mi única respuesta.

VIII

Desvelados,
los fantasmas que se ocultan
en las sombras y entre medio de las paredes
se preguntan
si faltará mucho para el alba;
o si quedarán muchas horas
para encontrar el silencio.

IX

La tierra que me precede
tragará todos mis pasos.
El polvo se levantará,
mas caerá dentro del olvido
que me acompaña.
Diafano horizonte,
virgen de nubes,
descansando en el fondo
inescrutable de la llanura.

X

Dos paredes.
Cuatro paredes,
el techo
y un tragaluz.
Las rejas.
No, no me olvido de ellas.
La gota que cae,
lentamente sobre un charco.
Inexorablemente, el desquicio.

XI

A veces, la locura
es la peor de las prisiones
pero siempre es
la mejor de las pesadillas.

XII

Tu mirada.
Si, la tuya.
Esas almendras hermosas
que usas de ojos.
Escarbas, si,
bien dentro mio.
¿Encuentras lo que buscas?
Lo siento,
pero en mi alma
no hay rastro
de tu inata inocencia.

martes, agosto 28, 2007

Salvando un Post: "Historia"

Esta es otra de los experimentos que produje mientras era miembro del Grupo Literario. Me sorprendió (una de las escasas veces que pasa, sobre todo cuando me gusta algo de lo que produje) mucho el resultado, debido a que fue más que nada producto de un impulso, una necesidad imperiosaque se terminó reflejando en esos versos impares. Lo posteé primero en mi Space, pero después lo pasé a Parkin' Spot, y fue uno de los pocos textos que salvé antes de eliminar aquellas diecisiete entradas, el último fin de semana.

La luna juguetea
con su reflejo en el filo de la espada.
Camina, piensa, solitario en la llanura
donde lo acompañan diez mil infamias.
Derrotas.
Triunfos.
La sangre gotea la lluvia de las estrellas.
No hay viento. No hay historia.
Y ante sus ojos, la peor pesadilla humana.
La luna juguetea
con su reflejo en el filo de la espada.


This Post's Soundtrack: Rammstein: Asche zu Asche

sábado, agosto 25, 2007

Salvando Un Post: Cuatros Versos Sobre el Fuego

Esto es algo experimental que hice el año pasado, en el GLU (Grupo Literario Unquillo)




"La esencia del fuego,
que late en la profunda ceniza,
permanece inmune
al paso de las eternidades"
This post's soundtrack: Rammstein - Feuer Frei

viernes, agosto 24, 2007

Salvando un Post: "Cobardía"

Bueno, esto es algo que escribí el año pasado (el ocho de octubre, para ser precisos), después de ir a una reunión del "Grupo Literario Unquillo". Si bien no fui un miembro constante (el cansancio del trabajo y la redonda no ayudaron mucho), en esa rústica mesa expandible aprendí muchas cosas, y a veces lamento no poder haber seguido concurriendo para poder haber seguido aprendiendo de los pequeños consejos que me daban esas grandes escritoras (bueh, seguro que acá no las conoce nadie, pero eso es más producto del infortunio que de otra cosa)

Sin más preámbulos, "Cobardía"

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- I -

"Primera vez"

En la ciudad oculta,
perdidas entre grises paredes,
las pintadas de mi infancia
oscuras entre las esquinas.

En la nada a la que pertenezco
(polvo al polvo / viento al viento)
trazando laberintos al paso
de horas, acumuladas en mi espalda,
absorviendo su presencia el silencio.

En los templos de odio y piedra,
la sangre que equivoqué en los caminos
lavo ante el sacrilegio divino.
La muerte que impuse
refleja la metáfora
de los que hombres
que dejan caer sus armas
en el polvo de la infamia.

---

- II -

"Segunda vez"

"Cobardía,
sucia palabra.
No a los hombres que huyen,
sino a los que esperan
agazapados tras la nada"
"Cobardía, no es al temor,
es a la inmortalidad que se acaparan
aquellos que sobreviven,
íntegros,
al fragor de su vida.
Cobarde es el inmortal,
tras de sus horas
y que no reniega de su tiempo
para escapar la imbatible suerte.
Un cobarde es más humano
que el inmortalizado en bronce".

Un instante de silencio
y se pueden ver las hojas
que flotan a la deriva
ventosa de la tibia tarde de octubre.

Lo miré a los ojos
y maldije por lo bajo.
Es fácil infundir ánimos y ser héroe
cuando uno no enfrenta
a los que cabalgan con la muerte.

domingo, agosto 05, 2007

Salvando un Post: Traducción de "El Cuervo"

Primer post que decido salvar, debido al cierre inminente de mi Space, es la traducción que hice, en enero, del famoso poema de Edgar P oe, "The Raven". Esta traducción es algo que me da mucho orgullo, porque logré dentro de todo serle bastante fiel al original, y medio que me había olvidado de ella hasta que leí en el blog de Taly que ella habia hecho una traduccion de un comic de Buffy..


Posteado originalmente el 13 de enero.

Cierta añeja medianoche, mientras dormitaba cansado,
meditaba sobre pesados libros de sabiduria ancestral,
cuando, aturdido y casi dormido, oí un pequeño golpe,
como si alguien suaemente golpeara, golpeara a la puerta de mi cuarto.
"Es un visitante", murmuré, "llamando a la puerta de mi cuarto.
Sólo eso y nada más".

¡Ah!, aún recuerdo aquel gélido Diciembre,
donde las brasas moribundas desplegaban en el piso su sombra espectral.
Yo deseaba la llegada del alba, ya que no había encontrado calma
en mis libros al desconsuelo, desconsuelo por la pérdida de Leonor,
por la pérdida de la divina y radiante dama a quién los ángeles llaman Leonor,
sin nombre aquí para la eternidad.

Y el rasguido triste e incierto de las cortinas purpuras
me sobresaltaban, llenandome de terrores fantásticos que no había sentido antes jamás.
Asi que, para calmar el palpitar de mi corazón, repetía quedamente,
"Es sólo un visitante esperando a la entrada de mi cuarto.
Sólo un tardío visitante esperando a la entrada de mi cuarto.
Eso es, y nada más".

De golpe mi alma se envalentono, dejando de vacilar.
"Señor", dije, "O señora, sinceramente su perdón he de implorar,
pero el hecho es que estaba durmiendo, cuando gentilmente ha llegado tocando,
y tan suave ha golpeado, golpeado a la puerta de mi cuarto
que dude de haberla oído" - abrí aquí la puerta de par en par -
Oscuridad había, y nada más.

Mirando dentro da las sombras; queda, largamente; me maravillaba, me asustaba,
dudaba, soñaba sueños que ningun mortal había osado soñar jamás.
Pero el silencio no fue roto, e impenetrable la quietud callaba.
Y la única palabra oída fue el nombre de Leonor,
que yo suspiré, y el eco murmuró de vuelta el nombre de Leonor.
Apenas esto, y nada más.

Volví dentro de mi cuarto, con el alma ardiendo dentro,
cuando oí de vuelta un golpe más fuerte que el escuchado minutos atrás.
"Seguramente", dije, "Seguramente que es algo golpeando en la reja de mi ventana.
Debo ver, entonces, de que se trata, y explorar así el misterio.
Debo dejar que mi corazón se calme unos momentos, y así explorar el misterio.
Es el viento, y nada más".

Abrí entonces la persiana, cuando con gracia y batiendo sus alas levemente,
entró en el cuarto un cuervo de los santos días ancestrales, con solemnidad.
Sin hacer miramiento alguno, sin siquiera detenerse,
fue a posarse, con aire de caballero o dama, encima de mi puerta. Fue a posarse encima del busto de Palas que está encima de mi puerta.
Se posó, inmóvil, y nada más.

Entonces, el ave de ebáno transformó mi solemne tristeza en sonrisa,
pues revestía un aspecto severo y lleno de gravedad.
"A pesar de tu rasurada y pelada cresta", dije, "Seguro que no eres cobarde,
antiguo cuervo siniestro y desagradable, escapado de la noche y su ribera.
¡Dime cual es tu nombre en la Noche Plutónica y su ribera!".
Dijo el cuervo, "Nunca más".

Me asombró en demasía que esa desgarbada ave pudiera hablar tan claramente,
a pesar de respuesta tan burda, tan vacia, nula y aburrida.
Pues tenemos que concordar que ningun humano viviente
había sido bendecido con la visita de un ave encima de la puerta de su cuarto,
ave o bestia, encima del esculpido busto que esta encima de la puerta de su cuarto,
con un nombre tal como "Nunca Más".

Mas el cuervo, solitariamente posado sobre el sereno busto, dijo solamente
esas únicas palabras, como si de esa manera desahogara su alma.
No pronuncio más palabra alguna; no agitó tampoco ninguna de sus plumas.
Entonces, dije en algo más que un murmullo: "Otros amigos me han dejado antes.
En el alba él tambien me dejará, como mis esperanzas me han dejado antes".
Entonces el ave dijo, "Nunca más".

Sobresaltado fui al ser rota la calma por respuesta de tan adecuadas palabras.
"Sin duda", dije, "Absolutamente eso es un repertorio y no más,
heredaro de un infeliz maestro, a quien desastre ímpio
persiguio sin tregua alguna, y transformó esa canción en harto agobio,
que lleva la carga de sus esperanzas en el harto agobio
de "Nunca, Nunca más".

Pero el cuervo continuaba mis fantasías transformando en sonrisas.
Asi que un mullido asiento en frente del ave, busto y puerta decidí arrastrar.
Enconteces, al hundirme en el aterciopelado asiento, empecé a unir
fantasía con fantasía, pensando en lo que este siniestro pájaro de antaño;
en lo que este torvo, desganado, demacrado y siniestro pájaro de antaño,
quería decir en el graznido de "Nunca más".

Sentado y atrapdo en el suspenso, sin palabras pronunciar,
estaba frente el ave cuyos ojos ahora dentro de mi pecho parecían quemar.
Est y mas, sentado adivinaba, con mi cabeza ligeramente inclinada,
en el aterciopelado almohadon iluminado por la luz de la lámpara,
iluminado el aterciopelado almohadon por la luz de la lámpara,
que ella prendiera, ah, nunca más.

Entonces pareció que el aire se volvía más denso, perfumado por invisible incensario,
mecido por serafines cuyos pasos en el alfombrado piso se oían tintinear.
"Desgraciado", lamenté,"Dios te ha dado, por estos angeles que se te han enviado,
un descanso, una tregua y nepento para los recuerdos de Leonor.
Bebe, oh, bebe este benigno nepente, y olvida la perdida de Leonor.
Dijo el cuervo, "Nunca Más".

"¡Profeta!", exclamé, "¡Diabólica cosa! Aun así profeta, seas pájaro o demonio.
Seas enviado por el Tentador, o seas desterrado a tierra por la tempestad.
Tierra desolada e impávida, en esta desértica tierra encantada,
a este hogar signado por el horror; Dime, sinceramente, te imploro.
Hay algun, hay algún bálsamo en Galaad?; dime, dime, te imploro".
Dijo el cuervo, "Nunca Más".

"¡Profeta!", exclamé, "¡Diabólica cosa! Aun así profeta, seas pájaro o demonio.
Por el Cielo que se dobla encima nuestro, por el Dios que ambos decidimos adorar,
dile a esta alma apesumbrada de penas si, en el remoto Edén,
podrá estrechar a una santa doncella a quien los angeles llaman Leonor,
podrá estrechar a una rara y radiante doncella a quien los angeles llaman Leonor".
Dijo el Cuervo, "Nunca Más".

"Sea esa palabra nuestra señal de partida, pájaro o monstruo", aullé presuntuosamente.
"Vuelve a la ribera de la Noche Plutónica y a su tempestad".
No dejes ninguna pluma negra como prueba de las mentiras que tu espiritu profirió.
Deja intacta mi soledad. Apartate del busto que esta encima de mi puerta.
Saca tu pico de mi corazón y alejate de mi puerta".
Dijo el cuervo, "Nunca más".

Y el cuervo nunca voló. Todavía esta posado, todavía esta posado
en el pálido busto de Palas que encima de la puerta de mi cuarto está.
Y sus ojos tiene la forma de los de un demonio que sueña,
y la luz de la lámpara que sobre él recae arroja su sombra en el piso.
Y mi alma, desde esa sombra que yace en el piso,
no podrá levantarse. Nunca más.