Nota: lean esto, porque no van a entender.
Acto II: Escena I
Escena:
Una hoja en blanco,
interminable,
de este a oeste,
durante una noche de junio,
ya lejos tanto en mi mente
como en otras.
El tiempo pasa,
el mundo se mueve.
El pasado se hizo para superarlo,
por más que lo niegues.
Eres uno más.
Partamos de ahí.
Un pixel, un ladrillo,
un hilo, un trazo.
Un pedazo insignificante
para la pantalla, para la pared,
para la alfombra, para el dibujo.
Y sin embargo,
ni eso sos.
Sos parte de una parte,
un objeto inidentificable
entre lo que dijiste,
lo que callaste
y las puñaladas
con las que trataste de herir.
No hay peor cosa
que ver el mundo
yendose para no volver,
y sentir que ya no sos
nada para mucha gente
que decide vivir sus vidas,
y no estorbar las de los demás.
Hay victorias en el silencio
boludo
algun dia lo aprenderás.
Acto II: Escena II
Un camino no te lleva a ningun lado.
Viendo el cartel, por supuesto.
Tus pasos te llevan a otro lugar,
más aca, tal vez más alla,
pero de seguro distinto a donde partiste.
Hay incertidumbre
en el polvo que levanta cada vez
que tus pies dan un paso adelante
y ese polvo ensucia tus pantalones.
Triste, pero funciona así.
Lastima que tus pantalones,
desde la entrepierna,
ya estaban sucios.
Debe ser por eso que tienes miedo,
dios si tendrás miedo, jeje,
a dejar algo a lo que aferras atrás.
Todo es seguro, pero te pudres,
lo que no se mueve se herrumbra,
ya te darás cuenta de cuan herrumbrado estás.
Acto II: Escena III.
Al final, siempre
pero siempre, eh?,
hay un poco de satisfacción
y otro tanto de temor.
La piel se hace de acero,
la mirada lacera tanto como los labios,
y las cosas toman otro sabor,
uno que de seguro desconoces.
Ahí atrás,
por más que lo busques,
no lo vas a encontrar, ni por puta casualidad.
Quedarse atrás
es morir.
Pero creo que lo sabés,
ya que tus palabras
son pequeños trazos en la arena,
nacidas inutilmente, de la mano
de un
flor de
inutil
y se van con el viento
que levanto cada vez que doy
un paso hacia adelante
y te dejo más atrás, más atrás
más atrás, más atrás.
un pequeño punto que al final
se pierde más allá del horizonte.
Entonces, llega el estruendo,
pero no me sorprende, en realidad,
porque lo que queda atrás
se muere.
Fuckin' cadaver.
viernes, febrero 22, 2008
Acto II
escrito por Matías Orange por'ai, cerca de las 1:19 a. m. 0 sorprendidos por semejante idiotez
una caradureza llamarlo cartografía ombligocéntrica, cueck, literatura, poesía
Acto I
Acto I: Escena uno (tling!)
llega hasta el final, suena la campanita
y de vuelta pa'este lado]
Escena:
Una nota muriendose
sobre el océano crispado
de las pinceladas oleosas
que conserva, a duras penas ya,
una memoria tan ineficaz
y mellada que no logra cortar
del todo con el agua
y el aceite
que la fundamenta
dentro del cuadro.
Pongamosle un nombre.
Digamos... Vos, así,
para que no queden registros
de tu patetismo falsete
y de tu careta rodando con tristeza,
lágrimas sueltas de tinta tonalidad
inútiles en el llanto,
y en la sangre que corre
sobre la loza del baño.
Pero "wait there, motherfucker.
you're goin' too fast, and i've got a slow mind"
dirás, y a decir verdad, no estás equivocado.
Sin embargo, no interesa
de todos modos
te vas a enterar.
Dios! Si te vas a enterar.
(tac-tac-tac-tac-tac-tac-tac-tac tling
tracatracatracatracatraca
tac-tac-tac-tac-tac-tac-tac)
que no oís, pero sabes que está,
ahí,
colgando en un punto entre tus rostros,
los riffs de tanto tiempo, y la mierda que te carcome
pero que no llegas a entender.
You got a slow mind, that's true.]
Un espejo es una laguna
puesta encima de un pozo interminable
en donde la luz se pierde
y la oscuridad surge.
Una mancha que de a poco
transforma tu cuerpo
en un recuerdo de carne,
visceras y las mierdas que contiene.
Ruge tu garganta
en risa tal vez,
pero suena a llanto, más allá.
No te das cuenta
que tus pasos son
caricias para la piedra
y que tu voz
no es ni eco.
Tus palabras se borran
y necesitas que no se borren.
Para eso son las palabras
(coma espacio, enter, abajo)
imbecil.
Acto I: Escena III
Pero todo se va.
Gotas puestas en un vaso
olvidado por alguien
bajo una lluvia tan intensa
que el agua toma forma
y te enajena, haciendote uniforme.
Te creías especial,
siendo gota, siendo grano,
siendo voz en el silencio,
pero que eres
cuando estas en la laguna?
cuando estas en el desierto?
cuando los sonidos de tu garganta
corren perdidos
en el laberinto de ciudades?
escrito por Matías Orange por'ai, cerca de las 1:03 a. m. 0 sorprendidos por semejante idiotez
una caradureza llamarlo cartografía ombligocéntrica, cueck, literatura, poesía
intitulado 22.02.08
Podrían tener título las palabras,
mas hoy curtido el oído en tu voz
deja que caigan en un pozo vacío
lejano
ubicado ahí en donde estás estancado, vieja
perdido en el torbellino que desatan
agujas enloquecidas
que te estancan, boludo, te estancan
girando gigantes sobre tu sombra.
Podría sentir tantas cosas,
todas las emociones curtiendo la piel
y la mente ágil en las respuestas
de las manos y de la lengua,
pero tu juego
a ver boludo como te lo digo para que entiendas
es patético, demasiado tal vez
como para que lo siga incluso
los callados de toda la vida.
Porque
a ver si te enteras de una vez
sos menos que sombra
en una noche de tormenta,
insignificante grano de arena
en el más desolado de los desiertos,
y podría seguir,
pero te das cuenta que cuando todo gira
y uno permanece quieto, mareado en la playa
y con el pasado de roca pero con presencia de arena
encima,
todo se va, excepto lo que queda,
y lo que queda
imbecil
es tu voz, hablandole a nadie,
alla donde mi sombra no habita
y a donde mi vista no se dirige.
escrito por Matías Orange por'ai, cerca de las 12:48 a. m. 0 sorprendidos por semejante idiotez
una caradureza llamarlo cartografía ombligocéntrica, cueck, intitulado, literatura
martes, febrero 19, 2008
Desfasaje
al pie de un cuello que se erige
como piedra fundamental de todas
las tentaciones y del lienzo que contiene
todas las sensaciones que se despiertan
tiempo después, mucho tiempo después,
ccuando de ellas no quedan más que una flor
naciendo en donde los besos se fusionan
con tantas imagenes y con suspiros mal disimulados.
Un fotograma ajeno al celuloide
remite al desierto que contrasta
tu piel con el rojo infierno debajo de tu nuca,
tan accesible a la vista como ajeno
a las intenciones de hacerte nuestra,
dentro de esta carcel sustentada
en saberse preso de tu imagen
congelada, de espaldas,
mostrando una imagen de locura,
anónima y ya extinta,
aunque constante en mi memoria.
Un último recuerdo
de un enero que desfallece
para siempre en un remolino
de negaciones y lamentos.
Tu rosa,
grabada en el dolor de tu mirada
es el hilo que conduce todo a estas letras
ya sin sentido y que a nadie importan.
Despiertan las praderas del ensueño
en tu primavera eterna
grabada en la columna que te sostiene.
escrito por Matías Orange por'ai, cerca de las 1:04 p. m. 0 sorprendidos por semejante idiotez
una caradureza llamarlo anda a saber..., cueck, literatura, poesía
Ponele
Flamante en el danzar estelar,
recortada en la nada que todo lo abarca,
una caricia plena en visiones
sube recortandose entre el telón nubloso
de una noche confusa y de colores
estampandose en la retina
con la dureza de la cementosa pared
que busca extenderse debajo de mis pies
y dejarme ver destellos lejanos
de una historia inconclusa
escrita para no leerse sino vivirla.
Ponele, que estaba en pedo
y que me rompí la jeta con la pirca de casa.
Ponele, nomás.
Las gotas de un futuro tomando forma
en letras de cartas jamás escritas,
y en esperanzas consideradas perdidas
que corren sin sentido de derrota
para morirse en una laguna de impiadosa acidez
que carcome, al fin, el cuero de los pies laborantes.
Ponele, entonces
que quise hacer pis contra el arbol
y me termine meando la pierna.
Ponele nomas
que todo lo que se dice es sólo
una pequeña parte de la realidad
y que las palabras disfrazan
hasta el vestigio más hermoso
de las sonrisas silenciadas.
escrito por Matías Orange por'ai, cerca de las 12:12 p. m. 0 sorprendidos por semejante idiotez
una caradureza llamarlo anda a saber..., cueck, literatura, poesía
miércoles, febrero 13, 2008
confesión ii
Me dí cuenta que para ser cool en serio, me faltan anteojos azules.
O negros.
o rojos.
o una excusa para comprarme anteojos.
quiero anteojos -.-
escrito por Matías Orange por'ai, cerca de las 11:32 p. m. 0 sorprendidos por semejante idiotez
Piedras
Quiero encontrara
la manera de decir
que algo no anda bien
y que no suene tan
gay
("guei", se pronuncia)
como decir:
"ay!, todo mal";
ni tampoco tan
heavy
(jebi, pa' la muchachada)
como:
"saltó a la remierda".
Ojo,
que no quiero
decir que no pueda escribir
una frase solemne al estilo de:
"Hay en el dolor de silencio
la herida latente de tus labios
cerrados y tus ojos llorosos".
Sólo que para solemnidades
bastan ciertas fechas
de marketinera inminencia.
So, fuck'em.
Está en la forma,
no en las palabras
¿que forma tiene el dolor?
¿como escribir "silencio"
no sólo con las palabras
sino también con todo lo demás?
los espacios, los versos, los signos
el formato....
Todo al fin,
se pierde
y solo queda decir
write it
and press "publish",
porque sino
la cagaste.
Tropezaste, y otra vez
volver a empezar.
Estoy harto de loops interminables
escrito por Matías Orange por'ai, cerca de las 11:45 a. m. 4 sorprendidos por semejante idiotez
una caradureza llamarlo anda a saber..., cueck, literatura, poesía
Pesadillas de azufre dentro de mi maletin.
Caminar por el boulevard,
en febrero y a eso de las diez de la noche,
a uno le da frío, ya,
como si el verano se hubiese batido en retirada,
caótica retirada entre praderas inflamables,
pero olvidandose de quemarlas.
Sí,
tanto así.
En la conciencia
grabo los rostros de una multitud errante,
un río que cae
con lentitud
hacia la represa.
¿Hay libertad en ese cauce
de ojos azules, anteojos negros
y caderas que enamoran
a los flojos de corazón?
Levanta la vista, che pibe.
Que no te lleve la vida puesto
por delante,
que vai a terminar
vaya uno a saber donde,
preso entre escotes
y las piernas
de esquinas imprecisas,
que se duermen en las noches.
No hay promesas,
te terminás dando cuenta de eso,
entendes?.
La única certeza que tenés
es que las agujas corren,
las hojas se caen,
y seguís parado bajo el mismo cielo,
solo que moteado de diferentes nubes.
Ah!
me olvidaba.
Y estate seguro
que por más que laves
hay sangre
que de tus manos
no se van.
Eternas,
en las cicatrices
que se tejen
sobre tus brazos,
quedan las marcas
de lo que querés callar
pero no podés.
escrito por Matías Orange por'ai, cerca de las 10:53 a. m. 0 sorprendidos por semejante idiotez
una caradureza llamarlo anda a saber..., cueck, literatura, poesía
Microcuento
- ¿Por qué estas sagrando? - le preguntó.
(inspirado por "sigo esperando la llegada del idiota")
escrito por Matías Orange por'ai, cerca de las 10:31 a. m. 0 sorprendidos por semejante idiotez
una caradureza llamarlo anda a saber..., cueck, literatura, microcuentos
martes, febrero 12, 2008
confesión i
a veces creo que leo comics solo para parecer cool, y poder decir:
"Leo comics, y eso que estudio letras modernas"
Inmediata e indefectiblemente, me siento bastante estúpido. Miro el respaldo del asiento, digo "má'si, que se cague", y sigo leyendo algunas genialidades argentinas o de la marvel.
escrito por Matías Orange por'ai, cerca de las 7:30 p. m. 0 sorprendidos por semejante idiotez
Lágrimas
Función y estructura.
Primero,
arriba a la derecha,
fecha y hora.
Enter
Enter.
A la izquierda,
negrita,
De porque nacen y para que sirven
(dospuntos)
Enter
Tab, dejar margen,
abrir comillas, escribir.
"líquido producido por el proceso corporal de la lagrimación
para limpiar y lubricar el ojo. Intervienen fundamentalmente
en la óptica ocular y en el normal funcionamiento del
globo ocular y de sus estructura".
Linkear a Wikipedia.
Y no caer en la mentira.
"Funciones y Estructura"
subrayar y recalcar
[- Fuck. Blogger no tiene el código para subrayar
- Bueno, dejálo así. Mañana será otro día
- ¿Y que tiene que ver el otro día en esto?
(silencio)
- ¿Qué tiene que ver? ¿Qué? Yo lo que quiero es subrayar
(silencio)
(silencio)
(silencio)
(BANG!)
- Fuck. Eso si que se llama subrayar]
que se utiliza
para decir
joder
pero con
mucho más estilo
subrayado, cursiva y negrita.
Subtitulo, sobre margen izquierdo,
Primero (1º)
o sea,
Función
(dospuntos)
Las lágrimas son
- rutas sin sentido
- recuerdos de canciones
- sueños de estos y de aquellos
- viajes entre flechas sin destinos.
Y abarcan
toda la geografía que se extiende
entre
a) y b),
siendo a) acá
y b) allá,
pero que no pertenecen
a ningun lugar,
ni a nadie en especial.
Nos unen, pero la usamos
en los rechazos.
What a bitch.
De su estructura
puedo decir
agua
dolor
y adioses.
Las lágrimas
de felicidad
son adioses
a aquellos
malos momentos.
No sabría con certeza, no las conozco muy bien
escrito por Matías Orange por'ai, cerca de las 2:24 p. m. 4 sorprendidos por semejante idiotez
una caradureza llamarlo cueck, literatura, poesía
lunes, febrero 11, 2008
Ritmo
Es una lanza,
sostenida por vibraciones
invisibiles
inaudibles
intocables
que la mantienen
encima del caos
suscitado por una ola
sobre la playa.
Acercarse
y recorrer un barrio
entre gestos
tan parecidos
tan diferentes
ten unicos
pensando que un paso
es el comienzo de un circulo
en donde nos detiene
el final
con un punto.
Así.
Los aromas y los sonidos
nos marcan, y
hoy quisiera
sentir como todo
me marca,
susceptible a los deseos.
Así. Como hoy.
escrito por Matías Orange por'ai, cerca de las 2:15 p. m. 0 sorprendidos por semejante idiotez
una caradureza llamarlo anda a saber..., cueck, literatura, poesía
intitulado 11.02.08
Hay algo que no encaja.
Simplemente,
lucha por salir del molde
y romper
con todo lo que se da por sentado,
pero que desea
sea de otro modo.
Ese modo que tus tripas indican.
Una silla vacía
habla tanto como
el sol que destroza
las sombras ocultas
entre las ventanas
sucias, húmedas y cerradas
de los abandonos.
Tan cerca, pero tan lejos,
las respuestas generalmente
se encuentran donde
sabemos que estan,
pero no podemos llegar.
Todo se termina yendo
al carajo, ponele, por decir algo
pero las tripas
testarudas y rompebolas, sin duda
te dicen
que ahí están
en el mismo lugar que al comienzo,
y pensás
como si de descubrir América se tratase
que siempre todo es principio,
aunque estés leyendo
la ultima página
de un libro que no sabés
si es nuevo o viejo
o usado
que está en blanco
pero con trazos ya escritos.
escrito por Matías Orange por'ai, cerca de las 12:54 p. m. 0 sorprendidos por semejante idiotez
una caradureza llamarlo anda a saber..., cueck, intitulado, literatura, poesía
jueves, febrero 07, 2008
Últimos días
Un dragón ruge en tu espalda.
Preso, acá, contemplo
el fuego tomando forma
en un arco inexistente,
gritando tu belleza a oídos
que desean escucharte
pero no comprenderte.
Separé ese pedazo tuyo
que pertenecía a un lugar
más terrenal que mi retina,
pero lo perdí en los vaivenes
de las despedidas, las estocadas
y los olvidos.
Hoy me aquejan otras pequeñeces
tan ajenas a vos como a mí lo es
el misterio oculto detrás de la tinta
cubriendo tu piel,
haciéndote tan esencial,
tan común a todas las necesidades.
Mi corazón arde,
y por eso me acuerdo de sus fauces,
del circulo que describe y de la definición
que de vos hace.
Mi corazón arde
ahí en donde las aguas no pueden apagarlo.
escrito por Matías Orange por'ai, cerca de las 1:28 p. m. 0 sorprendidos por semejante idiotez
una caradureza llamarlo anda a saber..., cueck, literatura, poesía
Soplar
Escrito en octubre del año pasado, corregido y recortado, porque algunas líneas eran ilegibles.
Sentado frente a la roca, permanece en silencio, analizando un paisaje oculto detrás del lejano horizonte. Su pelo cae sucio sobre la cara llena de mugre, pero a él (o ella, no viene al caso) no parece importarle demasiado. El cuerpo menudo se hace más flaco a medida que asoma la mirada de ojos oscuros y parpadeantes a la dura piedra. Una sonrisa cargada de esperanza se vislumbra entre el sarro acumulado.
Y es entonces cuando empieza a soplar.
Primero, lo hace como si tuviese vergüenza, como si aquel acto de humana curiosidad no pudiese pertenecerle. Pero, a medida que los soles se suceden, el soplido va tomando fuerza, impulsado por una necesidad extraña de poder levantarse victoriosa por encima de la sólida permanencia.
Sopla, sin importar que a su alrededor la lluvia cale hondo en las almas. O si los pasos a su alrededor se hacen confusos. Puede que el tiempo se congele, que la vida estalle en llamas. No le importa, o piensa que no debe importarle. Y por eso sigue. Sin ceder ante la ortodoxia, lo inexpugnable e indivisible.
Cada tanto deja de soplar, sonríe y mira hacía sus espaldas. Todo está como antes, y eso le sirve de motivación, para hacer de su soplido una fuerza constante en contra de esa piedra firmemente establecida frete a sus ojos, que hasta bizquean por lo mucho que se acerca.
Sigue, en su silenciosa guardia, hasta que cae la noche de un vertiginoso día.
Se respira un aire inquieto, de miradas extrañas, cargadas de sustos y susceptibilidades. Un aire de tormenta. Le gustan esos aires, porque le ayudan en la tarea de soplar contra la maldita piedra que espera frente a ella. Se da cuenta de la inminencia de lo inevitable.
Cuando navajas de luz cortan la noche, ve, entre las gruesas gotas que caen, un ínfimo atisbo de esperanza, que salta desde la piedra y cae al piso, apenas perceptible. Rápida, ágil, toma el grano de arena entre sus curtidas manos (sobre algo tenía que apoyarse para soplar con mayor comodidad) y sale corriendo en busca de un oído amigo que comprenda.
Corre feliz, llena de alegría. Corre y salta en los charcos, disfrutando de una victoria que ni ella puede comprender, pero que esta ahí, intangible en su mano. Alcanza una mirada interrogadora. LE alcanza y le muestra la palma de su mano sucia, llena de ampollas, y sonríe.
- ¿Lo ves? – le pregunta.
- ¿Si veo qué? – le espeta la voz que surge dentro de un rostro oscuro como el cabello que se le pega en la frente, y que a duras penas admite un contorno.
- El grano, bolu. El grano – se entusiasma.
- ¿Qué grano? Deja de joder, che, que hay que buscar refugio que este chaparrón pinta para rato largo.
La sentencia final cala en lo más profundo de su alma, como si su piel hubiese perdido la permeabilidad ante la lluvia que cae. En las heridas del cielo se pueden ver la luz que brota y desaparece, retazos de una imagen perfecta hecha de trazos desprolijos e irregulares. Con tristeza, su mano se abre y el grano de arena se pierde en los ríos que se forman en las cunetas.
En esas aguas negruzcas corren también sus lágrimas, productos de la rabia ante los oídos mudos, y las nubes doloridas tapan sus gritos con truenos salidos desde la memoria de la memoria misma. Llora por impotencia, ante las piedras que parecen sonreír entre penumbras. Llora por el rostro de ojos interrogadores que, sin contorno, decide guarecerse de la lluvia antes de contemplar el producto de la paciencia.
Así como lloran sus ojos, como sangran sus manos curtidas por la espera y su garganta reseca de tanto soplar, lloran otros tantos, que vuelve a las piedras donde plantaron su muda batalla, cuyo producto fue ese grano de silencio, bajo la lluvia fría de la desmemoria.
En las calles, a la mañana, el tiempo pasará igual, mientras en esquinas oscuras algunos seguirán soplando, sin importar las horas, los soles que se sucedan y el espectáculo de las estrellas que puedan perderse en las mañanas encima de sus cabezas. Tienen la misión de abrir sus piedras, para mostrarle a los demás que entre todos es posible hacer arena.
escrito por Matías Orange por'ai, cerca de las 1:27 p. m. 0 sorprendidos por semejante idiotez
una caradureza llamarlo anda a saber..., cueck, relato, sacado del cajón
Roce
Cerca de mi piel
siento todos los sentidos
despedirse
y tus caricias
son tan sólo
anhelos
y una lista de sinónimos
repetidos hasta el hartazgo.
Puede que hoy
pida por algo
más clemente que el olvido,
pero que me ahorre
todas las despedidas
que no estoy dispuesto a dar,
porque olvidar
es decir adiós,
pagar,
apagar la luz,
cerrar la puerta y no volver
atrás la mirada.
En los límites
disfrace las palabras ya una vez,
y me conforta verte allá,
ajena al valle desolado que me rodea,
sin comprender los gritos
que luchan por salir
y que mi piel a duras penas
contiene.
Bastaría tan sólo
arriesgar una palabra
para despertar aquello
que tardará años
en dormirse.
Todos intuimos
hasta que punto
somos capaces.
El tema es llegar
alguna vez ahí
y no animarse a cruzarlo.
escrito por Matías Orange por'ai, cerca de las 1:26 p. m. 0 sorprendidos por semejante idiotez
una caradureza llamarlo anda a saber..., cueck, literatura, poesía
Chronicles
Otra de las pelotudeces que escribí para Andrés, esta vez en inglés y bueh... El que quiera corregir que corrija, no soy muy bueno en estos temas...
Chronicles
In every brick of the walls
You can hear the history
Whispering trough years,
Wars, calendars and memory.
There is a city, on a epic land,
Beyond the frontiers of continents
Where the blood calls the duty
Of men, to defend their homes
All What I know from that
Are the pages of a forgotten book
Lost in the bookcase’s dusty shelf,
Forgiven in the corner of my room.
The delicate sound of a violin
Breaking the war’s scream
Just for a momentary lapse
Of reason between all the madness.
Bullets taking all the lives,
Requiem of a city’s ruins.
In the walls are wrote
The Chronicles of the storm.
escrito por Matías Orange por'ai, cerca de las 1:21 p. m. 0 sorprendidos por semejante idiotez
una caradureza llamarlo anda a saber..., cueck, literatura, poesía, sacado del cajón
miércoles, febrero 06, 2008
Luna
En fin. Otra cosita que me había hecho escribir Andrés, el compa del laburo, para su proyecto de música.
Hoy me crucé con los perros con cadenas de vuelta y bueh, yo posteo por las dudas, no vaya a ser que tantas cadenas golpeando al asfalto sea un mensaje o un llamado
Luna
En las avenidas hay esquinas
En donde la pandilla escabia
Y dejan pasar a los locos,
Boludos ambos en sus babias.
La noche es implacable
En eso de contar estrellas.
Todas las gargantas aullen
Con voz podrida y lastimera.
Lobos sueltos recorren las
calles por las noches gritando
“que ay! de mi, que ay! de vos
y tu camisa al aire flameando”.
Atacan los perros asi nomás
No justifican a nadie y matan.
¿Importa otra cosa o qué?
Todo lo que hay es pegar y rajar.
La luna es una extraña
Influencia en forma de dama
Que te persigue y alcanza
Y te tira, sin más, en la cama.
escrito por Matías Orange por'ai, cerca de las 11:28 p. m. 0 sorprendidos por semejante idiotez
una caradureza llamarlo cueck, literatura, poesía, sacado del cajón
225
Hoy quisiera ensayar unas palabras inolvidables.
Algo así, que te marque en el primer momento,
te agarre y no te suelte.
Mis preferidas dicen:
“El hombre de negro huía a través del desierto,
y el pistolero iba en pos de él”.
Leer sentencias así me destroza.
Genialidades ajenas que hubiese deseado
haberlas trazado yo.
A mí derecha hay un mueble.
Una estantería, bah, en donde
esta el pequeño cosmos
que me identifica de a partes.
Veo los tomos amontonados
en un desorden que es costumbre
y veo todas las piezas de mi
rompecabezas mezclarse.
Es una parte, eso sí.
La otra, son los discos guardados
en las cajas que no les corresponde.
Esto que escribo es, en parte,
un regalo de los recuerdos,
de mensajes guardados en el celular,
y la voz de Till Lindemann
rugiendo
“las aguas profundas no se calman”
tiefe wasser sind nich still, dice
para ser exactos.
Quisiera escribir algo que haga decirles
“la puta, mira lo que escribe este chabón”,
pero no sé. No me animo o no me sale.
Ensayar solemnidades es un pecado el cual
no me animo a cometer.
Miro mi ensayo de biblioteca y pienso
todas las palabras que preceden estas,
los cimientos sobre los cuales
se erige este mundo insostenible.
Elijo al azar una portada y dejo
que ella hable por mi.
Yo, también, escucho.
escrito por Matías Orange por'ai, cerca de las 12:41 p. m. 0 sorprendidos por semejante idiotez
una caradureza llamarlo anda a saber..., cueck, literatura, poesía
El Final
No estaba durmiendo. Tal vez porque sus entrañas le decían que el sueño, en esas situaciones, era un amigo detestable que te traicionaba junto a los nervios. Bastaba con que estuviera presente uno, dentro de esa cáscara oscura y claustrofóbica, como para que el otro se hiciera presente, haciendo pesar los párpados. O simplemente, el compás lento que marcaba la gotera del techo, lo desvelaba.
No estaba durmiendo. Miraba al techo tirado en el catre, mientras una fina linea de humo conectaba, con un hilo oloriento, los barrotes de la ventana con el sol que despertaba a lo lejos, sobre los árboles muertos del horizonte.
La puerta que se abre, y la luz hiriente, fría, esteril, del pasillo en donde todo deja de contar. No le hace caso a las voces que los rodean, ni a los diarios, ni a las pantallas de televisión, ni a los gritos que surgen de la radio, ni a los que entran de afuera. Para él todo se reduce al paso que precede su otro paso, al camino que se teje delante de él.
Atrás queda todo. El catre, los barrotes rompiendo la llanura, el sol hiriendo los árboles.
Unas últimas palabras le piden. Él, calla.
Vaya a saber desde hace cuanto sus palabras son gotas muriendo junto a las horas.
escrito por Matías Orange por'ai, cerca de las 12:21 p. m. 0 sorprendidos por semejante idiotez
una caradureza llamarlo cueck, literatura, obsesiones, relato
Diseño por headsetoptions | A Blogger por Blog and Web | Arkenia